EL RESENTIMIENTO… ¿Se aprende?

  

Una persona resentida, se ve a sí misma como victima y no puede hacerse responsable de sus experiencias; justifica su fracaso constantemente y le otorga todo su poder a las circusntancias.

 

Amigos lectores de la Revista IMAGEN, les comparto el artículo de hoy, un tema que siempre ha llamado mi atención sobre la relación padres-hijos; y es que todos hemos escuchado la frase: “Los hijos no son una extensión de los padres” y no lo son… pero indiscutiblemente influyen en la concepción que los niños tienen del mundo.

EL RESENTIMIENTO… ¿Se aprende?

  

¿Cómo reaccionas ante el éxito de los demás? ¿Qué es lo primero que pasa por tu cabeza cuando te enteras que tu compañero de trabajo ha sido promovido a un mejor puesto? ¿Cuándo tu amiga cambió su look y se ve guapísima? ¿Cuándo el hijo de tu amigo consiguió una beca para estudiar en el extranjero? Es dificil no compararnos con los demás, y es normal que algunas veces, sintamos que nos estamos “quedando atrás”. Al compararnos, muchas veces, utilizamos pensamientos de autodefensa, como para justificarnos nosotros mismos y pensamos o decimos cosas como: “Pues sí; la tenía fácil, como su papá es amigo del jefe, por eso lo acendieron”, “¡Pues claro! Si no hay mujer fea, sino marido pobre, así hasta yo”, “De seguro hubo mano negra en esa beca, si el niño no es tan brillante”. Pero cuando la incidencia de este tipo de pensamientos aumenta, puede deberse a un RESENTIMIENTO en nuestro interior.  

El resentimiento no es más que una emoción negativa que no ha sido sanada; y como su palabra lo dice: esa emoción se “re-siente” constantemente; se vive repetidas veces y se manifiesta en las situaciones de la vida diaria. Este sentimiento pudo haber sido provocado por alguna injusticia, un daño que “alguien” nos hizo; o muchas veces, podemos no encontrar una explicación. Yo creo que, de primera instancia, nadie escogemos qué sentir, pero si ponemos atención, podemos modificar lo que no nos gusta sentir. Sobre todo, si nos damos cuenta que este RESENTIMIENTO; además de dañar a uno mismo, daña a las personas que más queremos.

 

LA IMAGEN DE LOS PADRES

Como hijo o hija, la imagen de ambos padres, es tan poderosa que influye diectamente en la formación de nuestra personalidad. Sin darnos cuenta, concebimos el mundo a través de sus ojos y experiencias vivídas.

Piensa en lo que puede pasar en la mente de un niño, que constantemente escucha frases de sus padres como: “Uno que se mata trabajando y el dinero nunca alcanza”, “La gente que es buena contigo es porque algo quiere de ti”, “Nunca se me va a olvidar lo que tu tío Rigoberto me hizo”, “El vecino compró carro nuevo, de seguro a alguien se transió”.

 

EL HIJO RESENTIDO

Inevitablemente este niño, comenzará a fijar su atención en lo negativo de las situaciones y las personas; empezará a sentir que los demás tienen suerte y él no; creerá que el mundo es un lugar injusto, que los demás quieren aprovecharse de él, se sentirá víctima y desvalido.

Supongamos que un compañero de este niño, logra ganar el campeonato de natación; probablemente el pensamiento aprendido será: “Como él tiene la suerte de ser socio de un club deportivo y yo no”; en lugar de poner su atención en otras cosas que llevaron a que este niño ganara; como la constancia en su entrenamiento, la disciplina en su dieta, el despertar más temprano que los demás, etc. Y sobre todo y lo más triste: este niño no podrá sentirse feliz por el logro de alguien más.

Una persona resentida, se ve a sí misma como victima y no puede hacerse responsable de sus experiencias; justifica su fracaso constantemente y le otorga todo su poder a las circusntancias.

 

 

Acaba con el resentimiento

Puede ser, que hayas escuchado a tus padres hablar de este modo; y que hayas aprendido a ver las cosas como ellos las vieron; a convertir su realidad en la tuya, en base a heridas no sanadas. Si ya te has dado cuenta de esto, y quieres cambiar, lo primero que se debes de hacer, es poner atención a tus pensamientos. Lo que pensamos viene acompañado de una emoción; es cómo si el pensamiento y el sentimiento fueran el volante y el acelerador de nuestro vehículo, el cual actúa conforme le dictan estos dos.

Con el sólo hecho de poner atención a lo que pensamos; estamos modificando toda la estructura de: pensamiento-sentimiento-comportamiento.

“Cambia tus pensamientos y cambiarás tu mundo”

                                                          -Norman Vincent Peale

 

No olvidemos que el resentimiento nace de una herida, por algún daño real o una idea concebida por nuestra manera de percibir las cosas. Una vez iniciado el proceso de despertar al cambio; se tendrá que hacer el ejercicio del perdón. Y así sanar la herida.

 

LOS NIÑOS APRENDEN CÓMO PENSAR

Como padres, es importantísimo tener siempre en cuenta la típica frase: “son como esponjas”; sobre todo, durante sus primeros años. Las actitudes de los padres se internalizan. Enseñémosles a pensar de manera útil, a hacer la diferencia en soñar sobre “conseguir un trabajo, o formar una empresa que dé trabajos”.


En su libro “Padre rico, Padre pobre”, Robert Kiyosaki dice lo siguiente:

“La gente se reúne para enseñarse mutuamente otras lecciones. El problema es que frecuentemente no sabemos qué lección estamos enseñando. Estar molesto o guardar resentimiento hacia otra persona es como estar molesto con tu bicicleta porque te caíste una o dos veces mientras tratabas de aprender algo nuevo.”

Invitemos a nuestros niños al éxito, translimitémosles la confianza de que lo pueden lograr, con nuestro propio ejemplo. Animémoslos a enfocarse en los aspectos positivos de cada situación. Ayudémosles a sustituir pensamientos no útiles por pensamiento más positivos.

 

Por: Sylvia Falomir Hasimoto

Co-Directora FasTracKids Los Mochis

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